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martes, abril 17


¡MALDITO MITI-MITI!


Faltaban pocos minutos para las 22:06, cuando la pila del buen reproductor de mp3 de medinamo se agotó. Y claro, la pregunta que me hice interiormente fue:
¿Dónde chucha compro una pila triple A en este mismo momento si estoy en un vagón del metro?.

Iba en la mitad de esa inservible y poco inteligente pregunta cuando se levanta una chica que no necesitaría nunca una visita al Doctor Vidal. Me senté tranquilo y resignado a no poder escuchar a Triple Salto Mortal, Los Tres o a Marco Antonio Solís.

Iba en la mitad de esa inservible y tranquila reflexión cuando caché que la mina (78% flaite) que iba a ser mi compañera de asiento en el trome, mascaba un miti-miti sabor menta (Puede haber sido de otro sabor también, da lo mismo).
Hasta ahí, lo único malo era que ella mascaba el chicle con la boca abierta. Pero cuando pude ir escuchando agradables y rítmicos acordes de guitarra distorsionada, sentí la primera de 34.453 explosiones de globos de su chicle al interior de la boca.
Son de esas reventadas que se producen cuando el globo se crea en el paladar y se revienta con la lengua.
¡Qué hueá más desagradable y te-rri-ble-men-te shulo, por alá!. Por si no las cachan suenan más o menos así:

Jjjuuuuuuuuuuiiiiiiippppppppllll... ¡¡clack!!.

Y bueno, tal vez si esto me pasa un día en que venga buena onda, la mina podría haber tocado hasta una gaita a mi lado. Pero hoy, que venía más o menos buena onda, se ganó todo mi malestar que sólo pude sobrellevar mirando la horrible campaña de la Universidad Autónoma que tenía sobre mi cabeza.


Precaución,
comienza el cierre de puertas.


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viernes, marzo 23


Vacaciones en Hawaii

Ya habían pasado 3 horas del pasado viernes cuando, al cachar que era muy tarde o muy temprano pal metro, esperé y esperé mi buen recorrido del Transantiago. Estaba en la esquina de Pedro de Valdivia con Provi. Media hora después, apareció la 401.

Mientras esperaba con mi socio Gonzalo Castro que apareciera la mierda de bus, no pude dejar de notar en la infinita cantidad de conos de tránsito que había pa uno y otro lado. Eran muchos y realmente quedé asombrao´.
Ya en el Marcopolo Gran Viale y escuchando lo último de Arcade Fire, miraba atento a través del vidrio y ahí estuvieron todo el rato. Conos, conos, conos, conos, conos, etc. Conos.

Y vino la reflexión: ¡Carambolas, el manso negocio que hizo el dueño de la fábrica de conos!. Y me lo imaginaba en su oficina contestando el llamado supermágico:

(((( riiiiiiiiing - riiiiiiiiiing ))))

- ¿Aló?
- Si. ¿fábrica de conos de tránsito?.
- Si, esta es la fábrica más mejol de todo el cono sur.
- Ah, oiga ¿Me puede vender 500.458.145 conos para mañana por favor?, mire que tenemos la cagaita con el transantiago y no alcanzamos a construir separadores.


(((( pafffffff (desmayo) ))))


Sipo. Como vendedor de conos, este señor tuvo el mejor marzo de su vida. Más que el dueño de Dulcono Roma (que de seguro pasa por estos días por una baja significativa de ventas) o el inventor del Cono Mágico (que ayuda a las minas a echar aguas de pie).

Debe haber comprado más maquinaria para fabricar más conos, contratar más gente y eso. Además, de seguro se pegó las meeeedias vacaciones. Tal vez se fue a Hawaii, porque con la venta de todos esos conos, el loco engrosó su billetera como nunca lo pensó. Como tampoco nunca pensé que Jack y Claire son hermanos y que todo se sabe en el capítulo 12 de la 3era temp.



Salud!


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miércoles, febrero 28


Vió la luz al final del túnel...
y vive para contarlo!!


10 de la mañana en el metro Las Rejas. La gente en el lugar, desbordaba la capacidad del andén norte de la estación. Los escolares o el Transantiago tenían la culpa del colapso.
Al llegar a la línea amarilla, una guardia me decía:"... Jóven, detrás de la línea amarilla, por favor!...". Accedí.
Como siempre llega un tren sin pasajeros, no me preocupé por la cantidad de gente que ya se agolpaba. El metro es lo más y aguanta a muuuuchas personas.
Al mirar a cada lado del andén, caché que había un tren en cada túnel esperando quién sabe qué. El vacío que viene de Ecuador y el que trae gente de Pajaritos.

El que venía de Pajaritos empezó a tocar su bocina muy fuerte y prendía las luces como si fuera un árbol de pascua (nunca había escuchado la bocina del metro). El otro desde ecuador, no hacía más que esperar.
Los parlantes de Las Rejas daban claves: A1, Rj3, C1, c2,D, JWT, E, BJ, Pcl, etc, etc...

La gente, desesperada por la hora (ya pasaron 5 minutos) decía: "Puta el Transantiago!!...", Todos le echaban la culpa a Bam-Bam. Sobre todo una señora que estaba a mi lado que ya llegaba atrasada a su trabajo.

El tren desde Pajaritos empezó una lenta marcha con los focos prendidos al máximo y tocando la bocina. Llegando al andén, todos, incluído yo, teníamos un signo de interrogación sobre nuestras cabezas. Por qué ninguno de los dos trenes había avanzado si la gente era tanta...

Y ahí aparece la sorpresa: Un perro quiltro lleno de tiña y jugetón, jugaba en la línea dentro del túnel y salía corriendo desde lo oscuro llevando un trozo de carne en su hocico. Se escuchó un AAAAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!! generalizado y todos pasaron de estar enojados con el metro a ser unos fanáticos del espíritu del tren subterráneo. La señora a mi lado me decía: Con esto, no me va a importar llegar tarde...

Después, un guardia se tira a la línea y lo saca como trofeo entre la multitud.



Se salvó de ser atropellado, porque si el metro fuera de capitales privados, lo hacen re-cagar.

El Metro te cuida, cuida al metro.


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